Luis Fernando Camacho está libre, quien ahora cumple detención domiciliaria, ha provocado un terremoto político al hacer resurgir su polémica confesión de 2019, donde admitió que su padre coordinó con los militares para forzar la renuncia de Evo Morales. Este hecho, que vuelve a la palestra, no solo es una pieza clave en el caso «Golpe de Estado I», sino que también valida las denuncias que el periodista Carlos Valverde realizó en tiempo real hace cinco años, exponiendo la trama que llevó a figuras como Fernando López Julio al poder en el gobierno de facto de Jeanine Áñez.
Camacho libre aún no respondío su Confesión de 2019: «Mi Padre Cerró con los Militares»
Poco después de la renuncia de Evo Morales en noviembre de 2019, en un ambiente de euforia entre sus seguidores, Luis Fernando Camacho reveló en un video que se hizo viral los detalles de la coordinación que aseguró el éxito de las movilizaciones. Esta no es una declaración reciente, sino el origen de la principal acusación en su contra.
«Fue mi padre que cerró con los militares para que no salgan», afirmó Camacho en 2019, y añadió: «Fue por esa razón que la persona que fue justamente a hablar con ellos y coordinar todo fue Fernando López, el actual ministro de Defensa, y fue por eso que él está de ministro de Defensa, para cumplirle los compromisos».
Esta admisión, hecha en su momento como una muestra de victoria, se convirtió en la prueba fundamental de una presunta conspiración. Confirmó que el ultimátum a Morales no fue un acto espontáneo, sino una acción calculada con el respaldo garantizado de las Fuerzas Armadas.
Valverde en 2020: La Denuncia que Anticipó la Trama cunado Camacho era libre
Casi en paralelo a los sucesos de 2019, y mientras Camacho era aclamado como un héroe por la oposición, el periodista Carlos Valverde, en su programa «Carlos Valverde en la Red», ya estaba desvelando las conexiones y los futuros «pagos de favores» que se estaban gestando. Valverde no esperó años para denunciarlo; lo hizo mientras los hechos ocurrían. El periodista fue premonitorio al señalar a los operadores clave del círculo de Camacho, enfrentándose directamente al entonces líder cívico:
«Jerjes Justiniano Tala era el colaborador de él, Fernando López Julio será el colaborador de él. Son los dos que vienen, los dos terminan de ministro y yo me lo voy a tragar», sentenció Valverde en su programa hace cinco años, anticipando con asombrosa precisión cómo los hombres de confianza de Camacho serían ubicados en el gabinete de Jeanine Áñez.
Valverde también recordó un «desliz» de Camacho, quien en una reunión llegó a plantear que los militares debían intervenir. «Están los registros», insistió el periodista, quien fue uno de los primeros en calificar las acciones como una movida para tomar el poder. Además Valverde isistió que Camacho habia dicho que «les den las armas» a ellos si los militares no pueden.
De la Coordinación al Poder: Fernando López Julio y el Gabinete de Áñez
La confesión de Camacho y las denuncias de Valverde se materializaron rápidamente. Fernando López Julio, señalado como el enlace directo para «coordinar todo» con las Fuerzas Armadas, fue nombrado Ministro de Defensa en el gobierno de Jeanine Áñez. Su designación dejó de ser una simple decisión política para ser vista como la evidencia del «compromiso» mencionado por Camacho.
Este nombramiento, junto con el de Jerjes Justiniano, consolidó la influencia del círculo cívico cruceño en el poder transitorio. La gestión de Áñez, marcada por las masacres de Senkata y Sacaba —amparadas en el polémico «Decreto de la Muerte» 4078 que eximía de responsabilidad penal a los militares—, tuvo en Fernando López Julio a uno de sus principales ejecutores. La liberación de Camacho ahora no cierra el capítulo, sino que lo reaviva, poniendo su confesión de 2019 de nuevo bajo el foco público en un momento de alta tensión judicial, donde aún se busca justicia por las víctimas de la crisis política.
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